Denunciar el abuso siendo mujer autista
- 7 abr
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Interponer una denuncia es, para cualquier persona, un proceso complejo y emocionalmente exigente. Pero cuando la víctima es una mujer autista, el desafío se multiplica porque el mundo no está diseñado para escuchar en silencio o interpretar la quietud.
Las dificultades comunicativas propias del espectro autista asociadas a la comunicación, interacción social y comportamiento se convierten en un muro de cristal que deja a la mujer visible pero aislada, dentro de un entorno que suele resultar nuevo, confuso y poco accesible.
Una vez iniciado el proceso legal, las mujeres autistas enfrentan una asegunda agresión: la falta de credibilidad. Esto sucede porque el sistema asume que el dolor tiene un manual de instrucciones único. Si la mujer no llora de forma convencional o si su mirada huye del contacto, el sistema —construido sobre una norma neurotípica— confunde su lenguaje con el engaño. Es una paradoja cruel: su propia forma de procesar el trauma es utilizada como evidencia en su contra. Además, la alexitimia (dificultad para identificar y expresar las emociones) y la falta de conocimiento sobre los procedimientos judiciales, generan dudas que pueden llevarlas a la negación del problema [A].

Ya sea en los juzgados, ante la policía, con los administrativos e incluso trabajadores sociales, abogados y psicólogos hallan obstáculos para participar en el proceso y en el ejercicio de los derechos [A]. Esta iatrogenia (daño causado por quien debería sanar) provoca que el testimonio sea cuestionado, negando su legitimidad desde el primer minuto; lo cual puede traducirse en la denegación de órdenes de alejamiento y en una exposición continuada a situaciones de riesgo y vulnerabilidad. Por eso denunciar el abuso siendo mujer autista representa un acto de valentía que desafía las barreras de un sistema judicial a menudo ciego a la neurodiversidad (leer más en ¿Qué es la neurodiversidad?).
Por otro lado, enfrentarse al agresor en un juicio puede ser paralizante. Pero existe una realidad aún más dura: muchas veces, el agresor es también el traductor del mundo para la víctima. Exigirle simplemente “dejar a su agresor” es dejarla en un vacío absoluto, sin las redes seguras que reemplacen ese soporte vital. Es como pedirle a alguien que suelte la única cuerda que tiene, sin ofrecerle un suelo firme donde aterrizar.
“Él era tan carismático que encontró la manera de convertirse en mi traductor de vida, los terapeutas solo decían que lo dejara, pero eso significaba aventarme a la vida sin red alguna”
Como la respuesta institucional rara vez contempla esta complejidad; su relato y conducta se perciben poco fiables. Así que la víctima desiste de la denuncia o no da seguimiento al proceso legal. Por tal razón, existen numerosos casos en que las mujeres tardan años en identificar que lo vivido fue un delito.

Una investigación reveló que, ante preguntas abiertas, muchas no se reconocen como víctimas, pero sí lo hacen al usar cuestionarios estructurados [A]. Esto sugiere que la memoria del trauma en el autismo puede estar fragmentada, como un archivo desordenado que necesita etiquetas claras para ser procesado [A]. Un testimonio lo resume con crudeza:
“Sé que suena raro, pero simplemente no sabía que eso era violencia, ni mucho menos que yo fuera víctima”.
“Pasó muchas veces a lo largo de mi vida... Hace solo cinco años, a los 50, comprendí que había sido víctima de violencia sexual” [C].
“Lo que viví fue tan sutil y gradual que para el momento en que las cosas eran insostenibles, ya habían pasado años y él ya había acabado con mi autoestima y mi red de apoyo”
Este tipo de testimonios confirman la necesidad urgente de protocolos de actuación que consideren la intersección de género y autismo, pero también que abarquen otros estilos de comunicación y que no castiguen a la mujer por no recordar de forma espontánea o lineal. La memoria del trauma en el autismo no es un relato cerrado, sino un archivo desordenado que necesita etiquetas de seguridad y calma para ser procesado con dignidad. Entender que existe una dificultad real para identificar el delito es el primer paso para dejar de culpar a la víctima por su silencio.
Efectivamente es necesario proveer atención especializada a mujeres autistas cuando han sufrido algún tipo de violencia, pero sobre todo ofrecer un acompañamiento desde su niñez que las prepare para enfrentar un mundo en el cual serán particularmente vulnerables.
Lecturas recomendadas:

IDEAS PARA NAVEGAR |
Para las autoridades y profesionales (Justicia y Salud) |
Formación especializada: Capacitar a fuerzas de seguridad y operadores jurídicos en la intersección de género y autismo para evitar la iatrogenia y las prácticas que revictimizan. |
Protocolos de accesibilidad: Implementar ajustes específicos que contemplen las necesidades comunicativas, sensoriales y cognitivas, asegurando que el entorno no sea un obstáculo para la verdad. |
Validación del testimonio: Entender que la literalidad, la falta de contacto visual o un ritmo de respuesta diferente no son signos de falsedad, sino rasgos del procesamiento autista. |
Para las víctimas (Autonomía y Empoderamiento) |
Psicoeducación con propósito: Fomentar el conocimiento de los propios derechos y el entrenamiento en la identificación de límites, entendiendo que el autoconocimiento es la primera línea de defensa. |
Herramientas de identificación: Utilizar cuestionarios estructurados y apoyos visuales que ayuden a etiquetar experiencias y facilitar el entendimiento propio y la comunicación con otros. |
Para el círculo cercano |
Prevenir sin infantilizar: Educar sobre el consentimiento y los límites desde la niñez, pero tratando siempre a la mujer adulta como dueña de su vida. |
Orientar sin imponer: Ayudar a identificar las señales de abuso (red flags) mediante herramientas visuales o ejemplos claros, transmitiendo que el amor no debería doler ni confundir. |
Desculpabilizar el vínculo: No perder de vista que el agresor se posicionó como el único capaz de "traducir" el mundo hostil o inaccesible que percibe la mujer autista. |
REFERENCIAS
[A]Albacete, R., Hernández, C., Verde, M., Arroyo, A. (2023) Violencia de Género contra las niñas y mujeres en el espectro del autismo. Confederación Autismo España.
[B]Albacete, C., Verde, M., Arroyo, A., y Vidriales, R. (2024) Guía de buenas prácticas para el abordaje de la violencia de género en mujeres con autismo. Confederación Autismo España.
[C]Cazalis, F., Reyes, E., Leduc, S., & Gourion, D. (2022). Evidence that nine autistic women out of ten have been victims of sexual violence. Frontiers in Behavioral Neuroscience, 16. https://doi.org/10.3389/fnbeh.2022.852203
[D] Del Río, A., Aquino,G., Flores, L., (2010) Atención psicológica a mujeres en situación en violencia. Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva. Secretaría de Salud, México



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